Diego MarínVIEW PROFILE →
Lux, el salto al vacio de Rosalia: una sinfonia en trece idiomas que reescribe el pop
Con Lux, Rosalia cambia el ritmo de club por la London Symphony Orchestra y canta en mas de una decena de idiomas. Repasamos por que este disco maximalista se ha convertido en la conversacion musical del momento y que dice sobre el futuro del pop.
Hay discos que suenan bien y hay discos que cambian la conversacion, y Lux, el cuarto trabajo de estudio de Rosalia, pertenece claramente al segundo grupo, porque desde su salida el siete de noviembre de dos mil veinticinco no ha dejado de aparecer en cada charla sobre hacia donde se dirige la musica popular.
Lo primero que sorprende es el gesto, porque despues de conquistar las pistas de baile de medio mundo, la artista catalana decide dar un volantazo y grabar un album maximalista junto a la London Symphony Orchestra, cambiando el beat de club por las cuerdas y los metales de una de las mejores orquestas del planeta.
De la pista de baile a la orquesta
Ese giro no es un capricho pasajero, sino una declaracion de intenciones, porque Rosalia ya habia demostrado con sus trabajos anteriores que le gusta reinventarse en cada entrega, y aqui lleva esa idea al extremo apostandolo todo a un sonido orquestal que muy pocas figuras del pop actual se atreverian siquiera a intentar.
El resultado es un disco editado por Columbia Records que se mueve entre lo sacro y lo terrenal, con arreglos ambiciosos que envuelven la voz en lugar de limitarse a acompanarla, y que exige al oyente algo poco habitual en la era del consumo rapido, que es sentarse y escuchar de principio a fin.
No es una obra facil ni pensada para el impacto inmediato de una lista de reproduccion, y precisamente por eso resulta tan valiente, porque en un momento en el que casi todo se disena para retener la atencion durante quince segundos, Lux pide justo lo contrario, tiempo, paciencia y una escucha atenta.
Un idioma para cada emocion

La otra gran audacia del proyecto es linguistica, porque el album esta cantado en mas de una decena de idiomas distintos, entre ellos el espanol, el ingles, el arabe, el catalan, el frances, el aleman, el hebreo, el italiano, el japones, el latin, el mandarin, el portugues, el siciliano y el ucraniano.
Esa mezcla no busca lucirse por lucirse, sino tratar cada lengua como un color emocional diferente, de modo que la eleccion del idioma pasa a formar parte del significado de la cancion, algo que convierte la escucha en un viaje casi geografico ademas de musical y espiritual.
El publico respondio pronto, porque el sencillo La Perla llego a lo mas alto de las listas en Espana, mientras que el tema Mio Cristo Piange Diamanti alcanzo el puesto numero once en el pais, senales claras de que la apuesta arriesgada tambien encontraba su hueco entre los oyentes.
Del vinilo al escenario
El disco no se quedo en una anecdota nacional, ya que alcanzo el puesto numero cuatro tanto en la lista de albumes del Reino Unido como en el Billboard doscientos de Estados Unidos, confirmando que una propuesta tan personal podia funcionar tambien en los grandes mercados internacionales.
Un detalle que dice mucho del momento actual es que la edicion en vinilo incluye tres canciones exclusivas que no estan en las plataformas digitales, un guino directo a quienes vuelven al formato fisico buscando una experiencia mas completa y una relacion mas pausada con la musica que aman.
Al final, lo que hace grande a Lux no es solo la orquesta ni la coleccion de idiomas, sino la decision de arriesgar cuando lo comodo habria sido repetir la formula ganadora, y por eso creo que este disco se recordara como uno de esos momentos en los que una artista empuja al pop entero un paso mas alla.






